Descalza tus pies señor
Y déjame tomar tu cansancio con mis manos
Siéntate en este sillón
Detén tu paso
Deja que recargue mi cabeza en tu regazo
Y dame el consuelo con tus caricias en mi pelo
Y deja que mis lágrimas enjuaguen tus pies
Como un día magdalena lo hizo
Dame la más confortante mirada
Que puedan dar tus ojos
Y sonríe, mientras que consuelas a mi corazón lastimado
Llenándolo de paz, señor
Con dulzura di mi nombre
Y repetiré el tuyo sin cansancio
Jesús mío, padre mío, señor, dios de mis padres
En ti confío.
(Abril)
11 de noviembre de 2011
21:05 hrs

No hay comentarios:
Publicar un comentario